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lunes, 27 de junio de 2016

Leer, indagar y conversar en la biblioteca escolar




Las bibliotecas escolares son espacios que ofrecen a la comunidad educativa materiales bibliográficos, proporcionando herramientas que contribuyen a las actividades académicas de docentes y alumnos. La biblioteca escolar es un recurso para la promoción de la lectura, la formación de una actitud científica, la creatividad y la comunicación; además, facilita la creación de apoyo a los docentes en su capacitación y les ofrece la información necesaria para la toma de decisiones en el aula. Las bibliotecas escolares representan un ayuda muy importante para la comunidad escolar, sin embargo, en  muchas instituciones aún no se cuenta con este recurso tan necesario para el desarrollo de las actividades escolares, puesto que los estudiantes e incluso muchos docentes prefieren hacer sus consultas a través de internet (un medio muy utilizado actualmente, pero que no está al alcance de todos). Para ampliar información relacionada con las ideas que esbozamos en esta entrada pueden revisar aquí y también en este enlace.


(Arias, Marlen/Castillo, Alexandra)

jueves, 17 de octubre de 2013

De los riesgos y los libros


Hoy por la mañana, mientras limpiaba mi habitación y sacudía el polvo de mis libros, tropecé con El libro negro de Orhan Pamuk y fue imposible contener la sonrisa. Recuerdo que compré El libro negro por mera casualidad durante un viaje a Maracaibo, y que tenía frente a él ciertos prejuicios construidos a partir de opiniones ajenas, porque digamos que de Estambul sabía muy poco -que solía ser Constantinopla y creo que no voy más allá-, y conocía aún menos sobre los turcos. Así estaba, frente a casi setecientas temibles páginas de cultura e historia otomana contada por el ganador del nobel, indeciso, hasta que, armándome de coraje, me embarqué en la aventura que ofrecía Pamuk. Solo resta decir que El libro negro es uno de los mejores libros que he leído en la vida. Es perfecto. Uno de esos libros que capítulo a capítulo lo van obligando a uno a detener la lectura y a quedarse mirando al techo, o al cielo, o a donde sea, repitiéndose no sé qué palabras que no alcanzan a describir lo que se siente.
Hay libros que dejan de ser libros para convertirse en parte de la historia personal de cada uno de nosotros, que son capaces de abrir un nuevo camino en todo este viaje multiforme que llamamos literatura.
Pero bueno, volvamos a cuando me tropecé con El libro negro mientras limpiaba mi habitación. Lo primero que pensé fue en la posibilidad de haber renunciado a su lectura por culpa del miedo y la desidia que sentí la primera vez que estuve frente a él. Qué lamentable hubiera sido pasar de largo frente a algo que significó tanto para mí tan solo por no querer arriesgarme.
Por estos días mi apetito lector ha estado metido en un pozo de dudas que yo mismo no soy capaz de responder, y es que leer ha dejado de ser ese chorro de agua fría y fresca que me llena de ganas, rebusco entre las páginas y no consigo aquella pasión de antaño. Qué vacío el de aquellos que, frente a la literatura, no sienten nada. Pero no culpo a los libros ni me culpo a mí.
Entonces recuerdo la sorpresa que me llevé con el libro de Pamuk, y ese sentimiento de nostalgia, esa sonrisa cuando recuerdo lo que leí en él, es la mejor fórmula para espantar las dudas. Hay que entender que no todos los libros que leamos nos gustarán, y es que no todos los mundos ahí escondidos significan algo para nosotros. Pero hay libros que sí, hay libros que nos quitarán el aliento, y por esas ocasiones quizá constantes, quizá eventuales, en las que no puedes dejar de leer alguna historia, en las que te desvelas por saber qué pasará en la línea siguiente, vale la pena arriesgarse a abrir un libro nuevo, no importa cuál sea el resultado, porque al renunciar podríamos estarnos perdiendo de páginas en las que veremos reflejada alguna chispa de nuestra vida, de páginas que nos darán respuesta a quién sabe qué pregunta disparatada o que le pondrán nombre una sensación extraña que nos viene pellizcando la piel. Vale la pena seguir leyendo.
Hay libros malos que dejan un sabor acartonado en el paladar, que dejan la cabeza como recién salida de una resaca tremenda, que provoca tirar por la ventana del autobús, libros malos, malísimos, que están esperando la oportunidad para lanzarse sobre nosotros, pero no malos por eso que los críticos insisten en llamar “Calidad literaria”, estilo, fondo, forma, no, nada de eso. Su maldad consiste en que no son los indicados para calmar las ansias que estamos sintiendo, las ansias de nuestro apetito lector, entonces prefiero decir que no son malos, sino incorrectos. Pero no por ellos debemos privarnos de la serenidad que nos pueden brindar las aventuras de un libro, no importa de qué, un libro siempre será una aventura que si bien no fue escrita para nosotros, es nuestra, y que aunque -como es mi caso- suceda en Estambul, pareciera ocurrir en mi mesa de noche.
Siempre habrá un motivo con cara de libro que nos dé el empujón que necesitamos para seguir, así es que sigamos, sigamos leyendo, por curiosidad, por ganas, por valentía, no importa, pero tengamos por seguro que hay un libro esperándonos en algún lugar para hacer que se detenga nuestro día entre el techo, el papel, la vida y nosotros. 


Los saludan, Fernando y Daniel. Disfruten el video: Me gusta leer!

sábado, 5 de octubre de 2013

Leer para promover lectura



 "Lee y conducirás, no leas y serás conducido"
Santa Teresa de Jesús

     El epígrafe de Santa Teresa da "mucha tela que cortar" sobre el tema de la lectura y sus beneficios, su impacto, los fines de la lectura (en lo personal, lo social, lo profesional). En esta oportunidad, mi enfoque estará centrado en el papel que juega la lectura en el proceso de formación como docentes (y como docentes de lengua y literatura). Entre muchos roles que asumiremos en el aula, destaca el de promotor de lectura; en tal sentido, la fuerza, orientación, impacto y resultados de nuestras actuaciones  se fundamentarán en  la propia competencia lectora. La competencia lectora no se adquiere por obra de prodigios mágicos o místicos... supone un esfuerzo permanente, constancia, sistematización, toma de conciencia sobre los mecanismos de la lectura (oral, silenciosa), entre otros aspectos. De allí que la lectura debe ser parte de la cotidianidad de quien se forma para docente y  obliga a valorar en su justa dimensión las diversas tareas académicas (en las distintas asignaturas) vinculadas al ejercicio de la lectura (es decir:  todas). Si las asignaturas (sus docentes, los planes y programas, las intrucciones u orientaciones de trabajo) no explicitan las intencionalidades relacionadas con el desarrollo y fortalecimiento de la competencia lectora del docente en formación, nosotros mismos debemos hacerlo. De esa forma, podremos estructurar referentes teóricos más claros, y nuestras actuaciones (que siempre responden a teorías explícitas o implícitas) adquirirán más sentido y pertinencia. ¡Paro aquí!
  Comparto este enlace: formación y lectura para que reflexionemos y nos evaluemos en aspectos como:
  • nuestro rol como lectores (¿qué leemos? ¿cuánto leemos? ¿por qué y para qué? ¿cómo impulsamos nuestra actividad lectora?)
  • habilidades, destrezas lectoras (lo metacognitivo y los niveles de autoconsciencia acerca de cómo leo)
     Cierro con unos versitos (Uds. conocen al poeta: identifíquenlo y escriban un comentario breve sobre el autor)

Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?
¡Feliz fin de semana de lectura!

Imagen: http://ucvnoticias.ucv.ve/wp-content/uploads/2012/11/Leer-es-un-placer.png

lunes, 27 de mayo de 2013

¿Qué leerán en mi clase?

     En nuestras aulas de secundaria, la lectura como actividad, en todas las asignaturas además de la clase de Castellano y Literatura,  es una de las situaciones didácticas que no ha sido asumida por nuestros docentes con suficiente honestidad y real disposición de enfrentarla, así como con claridad de criterios y estrategias creativas, innovadoras, participativas. Como todos los eventos que se dan en el sistema didáctico del aula, el tema de la lectura da cuenta de un entramado de dimensiones que se entrecruzan y deben ser vistas en forma global e integradora: los procesos que intervienen en ella, las características y particularidades de quienes leen, las condiciones, tipos y materiales de de lectura, los docentes como referentes de los lectores que queremos sean nuestros estudiantes, entre otros aspectos.
     ¡Nadie tiene la última palabra! La lectura como competencia y su promoción en la escuela es un tema demandante, que nos arroja a la búsqueda incesante de información -lo cual supone que debemos leer, leer y leer-, y a cuestionar permanentemente cuanto hacemos en la escuela y en el aula.
  Hoy les invito a que observen detenida y críticamente los videos de una conferencia de Cassany que encontrarán en http://leer.es/web/leer/-/nuevas-practicas-letradas-5-%C2%BFcomo-se-lee-en-la-escuela- Discútanlos entre Uds. y recuerden que todas estos posicionamientos analíticos y críticos deben contribuir a configurar sus propios puntos de vista, así como ayudar a comprender lo que hacen los docentes en servicio (ubicando sus actuaciones y pensamientos en determinados modelos o enfoques de enseñanza) y lo que hacemos o haremos nosotros en materia de promoción de la lectura.