Supongo que las numerosas y vertiginosas tareas del período académico que concluye nos han matenido silenciosos, distantes, inexpresivos... ¡Pues vuelvo a la carga! Comparto con ustedes un material que nos puede resultar de utilidad en las lides -que para muchos y muchas son cruentas- de la escritura. Revísen el enlace [Sólo presionen el botón derecho de su ratón o su touchpad en esta palabra: ortotipografía (parece trabalenguas)] y sáquenle mucho provecho. Seguimos en contacto y disfruten el fin de semana; pero sobre todo... ¡disfruten la vida!
Blog orientado al trabajo del colectivo académico (estudiantes y docente) en las Unidades Curriculares Didáctica y Recursos para la enseñanza y Práctica Profesional III (Recursos de Enseñanza) de la carrera de Educación de la ULA Táchira (Venezuela)
sábado, 16 de noviembre de 2013
lunes, 28 de octubre de 2013
Y...¿Qué tal si estimulamos otros sentidos en nuestra clase de lengua ?
Antes
de adentrarnos en este caudal de información, te invitamos a que pinches aquí para ver este video.
ADVERTENCIA: por nada del mundo dejes de verlo, no te arrepentirás...
Entonces, ¿Te hizo pensar el video? Sí, es mucho lo que ya hemos hablado de las nuevas tecnologías y su aplicación en la enseñanza, en nuestro caso particular la enseñanza de la lengua y literatura; pero ¿realmente estamos asumiendo una apropiación de estas técnicas informáticas como estrategias metodológicas? Si se observa el abanico de métodos y estrategias que existen en el mundo de las TIC, nos quedamos con la boca abierta, solo está en nosotros el buscar, leer, y sobretodo curiosear lo que las redes nos proponen. Es por esto que no nos podemos quedar sólo en estas prácticas y reflexiones, sino asumir una actitud positiva de cambio ante la situación educativa en las aulas de clase. Recuerda NO son los equipos tecnológicos los que harán el cambio, somos NOSOTROS y el uso que hacemos de ellos.
Ya
anteriormente los compañeros Ranier y Kelenlly nos presentaban la oportunidad
de enseñar literatura a través de un medio auditivo; ahora, ¿Por
qué no despertar el interés a través de otro sentido más? ¿Por qué no
audiovisual? Te invitamos a ver este video:
Las herramientas están; entonces ¿Las usaremos?, y ¿si dejamos de lado las tediosas clases de poesía, en las que sólo le damos importancia a la métrica, a la cantidad de versos y estrofas para ubicarlo en un estilo o género? Esto no quiere decir que no es relevante, sino que hay muchos medios más –como éste- que resultarían más interesantes a la hora de una clase. Todo está en la CREATIVIDAD y MOTIVACION que le pongamos a las cosas. Te motivamos con esta innovación, que lleves en un futuro no muy lejano, a tus alumnos a producir textos liricos a través de estos medios, caso particular, la videopoesía. Aquí les dejamos unas videopoesías como ejemplo de este excelente trabajo: (VP1) (VP2)
(Margarita/Nohelia)
sábado, 26 de octubre de 2013
La palabra y la música
“Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro Madre, amigo, hermano y luz alumbrando…”
Gracias a la vida (Violeta de La Parra)
¿A qué se refiere
esta entrada?
Es un fragmento del poema de Violeta de la Parra (Chilena), reconocido como un himno humanista. Es tan completo que abarca temas diversos como la importancia de la expresión, la comunicación y lo que con ello se puede lograr, la diversidad humana.
¡Escucha!
¿Por qué la canción?Es un fragmento del poema de Violeta de la Parra (Chilena), reconocido como un himno humanista. Es tan completo que abarca temas diversos como la importancia de la expresión, la comunicación y lo que con ello se puede lograr, la diversidad humana.
¡Escucha!
Porque el blog, es un espacio que está abierto al intercambio de ideas y pensamientos a través de la poesía, de la música, que tengan como base resaltar la importancia de la lengua y la literatura.
María López /
Erika Varela
jueves, 24 de octubre de 2013
¿Nuevas formas de enseñar lengua y literatura?... ¡TE LO TENGO!
|
|
“No
en vano algunas manifestaciones (…) de la publicidad usan y abusan de los
estereotipos de lo literario en su afán de estimular cierto disfrute estético
y en su obsesión por gozar en nuestras sociedades de un cierto prestigio
cultural y artístico.” Carlos Lomas. Enseñar lengua y literatura para
aprender a comunicar(se). 2006.
|
Nuestros profesores de lengua y literatura
(esos que tú recuerdas y los que se hicieron olvidar), han pasado por alto el
inmenso valor de contextualizar los contenidos y de relacionarlos con elementos
cercanos y familiares como los medios de comunicación. Gran parte del tiempo de
los jóvenes, está siendo ocupado por este fenómeno que, sin duda, les resultan
más atractivos que la tradicional enseñanza de contenidos aislados. Por esta
razón, no podemos ignorar la enorme influencia que ejercen sobre los
estudiantes los llamados medios de comunicación y la necesaria conjugación de
éstos con el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lengua y literatura.
En este sentido, la publicidad se nos
presenta como un ejemplo perfecto para lograr dicho enlace. Se trataría de un
acercamiento entre los estudiantes y los textos contenidos en estas formas de
difusión. Al respecto, Lomas (2006) plantea que el fomento de la experiencia
literaria “no debe conllevar el olvido de
otras formas expresivas con las que la literatura guarda una innegable
semejanza en cuanto a sus estrategias discursivas y a sus efectos estéticos”
(p. 33); y, en este caso, la experiencia literaria del estudiante tendría como
soporte los medios de comunicación (televisión, radio, periódico…). ¿Por qué
seguirlos satanizando en lugar de “santificarlos” para lograr objetivos
didácticos en las aulas?
En esta ocasión, en aras de compartir con
ustedes una novedosa forma de enseñar lengua y literatura, los remitimos a
estas webs: CanalComunica y
MediaPublicidad con diferentes proyectos
para trabajar aspectos sobre el mundo de la publicidad y la propaganda en las
aulas como modelos orientadores para diseñar nuestros propios software
interactivos. A través de estos, se
busca mejorar las competencias lingüísticas de los estudiantes y fomentar en
ellos la interpretación crítica de las imágenes que reciben constantemente por
medio de la publicidad, siendo esto último (¿por qué no?) un tema tentativo
para otra entrada…
Cindy/ Diana
Docencia y habilidades comunicativas: ¿Cómo va esa dupla?
En nuestro procesos de reflexión, análisis, discusión sobre los procesos didácticos en la enseñanza del español y la educación literaria, centramos nuestra preocupación en los niños, niñas y adolescentes. Preocupación legítima y justificada por cuanto seremos docentes en el nivel que atiende a este grupo etáreo (entre los 12 y 18 años).
De momento, centraré la atención en los docentes; y no sólo en los docentes de la asignatura en cuestión, sino de todas las asignaturas. El desarrollo y fortalecimiento de la competencia comunicativa con todas sus habilidades (hablar - escuchar - leer - escribir) es un compromiso de todos, una responsabilidad compartida: todos los docentes son docentes de español. Afirma Luchetti (2005): "Además de su propio valor intrínseco, la lengua es fundamental para la funcionalidad de las restantes áreas. En la medida en que la lengua "atraviesa" todas las disciplinas, cuyo aprendizaje sería imposible sin valerse de ella, puede denominarse transversal".
Ahora bien, ¿hasta qué punto los docentes en las instituciones escolares nos constituimos en agentes socializadores del uso de la lengua, modelos o referentes de competencia comunicativa? Es difícil de "medir", pero con un poco de curiosidad se puede constatar a partir de la observación directa en las escuelas. En la mañana de hoy, pregunté a una docente responsable de coordinar la biblioteca de un plantel educativo sobre cuántos docentes asistían a la biblioteca a preparar clases, seleccionar lecturas para recomendar a sus estudiantes, plantear sugerencias bibliohemerográficas para el trabajo académico institucional, desarrollar actividades de lectura dirigida en la biblioteca, leer por placer... La respuesta fue inmediata: ¡muy poquitos! En otras palabras, comentamos, los estudiantes no ven a sus profesores comportarse como lectores en la escuela. Lo cual nos llevó a otros interrogantes: ¿Leen los profesores fuera de la institución? ¿Qué leen? ¿Cómo leen? ¿Para qué leen?...
Solicité a la subdirectora académica y a la coordinadora de Formación Docente textos escritos producidos por los profesores para su trabajo didáctico u otras actividades académicas; respuesta: ninguno... ¿escriben nuestros docentes? ¿Sobre qué escriben? ¿cómo escriben? ¿cuáles son sus enfoques y criterios al poner a sus estudiantes a escribir? También en nuestra conversación acerca de "lo humano y lo divino", se evidenciaron disfunciones comunicativas que manifiestan muchos docentes cuando se comunican oralmente con sus estudiantes, lo cual -en muchos casos- genera conflictos innecesarios, resistencias en los grupos, "problemas de indisciplina" e incluso de rendimiento académico (aunque la "culpa" siempre es de los estudiantes).
Asimismo, emergió como tema la dificultad que se le plantea a los docentes al momento de establecer la vinculación de los contenidos (conceptuales, procedimentales, actitudinales) de unas asignaturas con otras, de presentar planificaciones e informes escritos, de elaborar carteleras... actividades estas que se soportan en la competencia comunicativa del docente.
Mi intención no es juzgar, ni criticar a los docentes sino presentar un panorama (muy somero) que nos obliga a revisarnos, a evaluarnos con honestidad, pues -ya parece letanía- "nadie puede enseñar lo que no sabe". La invitación es, pues, a que continúen indagando sobre el asunto y pensando en qué situación (desde el punto de vista de mi competencia comunicativa) estoy yo y, además, que puedo aportar en el contexto en el que me desenvuelvo (hoy como estudiante de educación, mañana como profesional de la docencia en ejercicio). Para variar, me despido con un enlace relacionado con el tema (aquí) y - como siempre - quedo en espera de sus comentarios...
_____________________________________________
Luchetti, E. (2005). Didáctica de la lengua. ¿Cómo aprender? ¿Cómo enseñar? Argentina: Bonum
Imagen: https://www.icrc.org/spa/assets/images/photos/2012/honduras-feature-photo4-2012-09-21.jpg
Asimismo, emergió como tema la dificultad que se le plantea a los docentes al momento de establecer la vinculación de los contenidos (conceptuales, procedimentales, actitudinales) de unas asignaturas con otras, de presentar planificaciones e informes escritos, de elaborar carteleras... actividades estas que se soportan en la competencia comunicativa del docente.
Mi intención no es juzgar, ni criticar a los docentes sino presentar un panorama (muy somero) que nos obliga a revisarnos, a evaluarnos con honestidad, pues -ya parece letanía- "nadie puede enseñar lo que no sabe". La invitación es, pues, a que continúen indagando sobre el asunto y pensando en qué situación (desde el punto de vista de mi competencia comunicativa) estoy yo y, además, que puedo aportar en el contexto en el que me desenvuelvo (hoy como estudiante de educación, mañana como profesional de la docencia en ejercicio). Para variar, me despido con un enlace relacionado con el tema (aquí) y - como siempre - quedo en espera de sus comentarios...
_____________________________________________
Luchetti, E. (2005). Didáctica de la lengua. ¿Cómo aprender? ¿Cómo enseñar? Argentina: Bonum
Imagen: https://www.icrc.org/spa/assets/images/photos/2012/honduras-feature-photo4-2012-09-21.jpg
sábado, 19 de octubre de 2013
Se abre el abanico tecnológico: Lengua y Literatura a través del Podcast
Era un profe con recursos
con métodos y estrategias
con excelentes alumnos
y de joviales sonrisas
Yo lo vi, yo sí lo vi
Yo lo vi, yo sí lo vi
(Parodia
de la canción venezolana "El espanto")
Si la vida te da limones…; y si te da recursos tecnológicos para el
aprendizaje y el conocimiento, ¡úsalos! Justamente, partimos de esta última
premisa, para presentarles una nueva sección en nuestro blog: los podcast
educativos, pero… ¿Qué son y por qué nos conviene saberlo? Haz clic en
el enlace anterior y averígualo.
Sin duda, cuando de promover habilidades lingüísticas en los estudiantes
se trata (escuchar, leer, hablar y escribir), con prevalencia en las
competencias comunicativas, los podcast nos vienen como anillo al dedo, además de
ser útiles como un recurso didáctico, para desarrollar contenidos conceptuales
de manera atractiva.
El único límite para aprovechar este recurso es nuestra imaginación. Para
muestra un botón: hoy los dejamos con el primer podcast del blog, centrado en un
cuento indígena venezolano de tradición oral, con énfasis en actividades para
potenciar las habilidades creativas, comunicativas y lingüísticas en los
estudiantes. El cuento se titula: El hombre, el tigre y la luna, cuyo autor es
el escritor, cineasta y periodista Rafael Oramas.
![]() |
| Ilustración de El libro de la selva, realizada por Gabriel Pacheco. Aporte: Pérez Ranier / Martínez kelenlly |
jueves, 17 de octubre de 2013
De los riesgos y los libros
Hoy
por la mañana, mientras limpiaba mi habitación y sacudía el polvo de mis libros,
tropecé con El libro negro de
Orhan Pamuk y fue imposible
contener la sonrisa. Recuerdo que compré El
libro negro por mera casualidad durante un viaje a Maracaibo, y que tenía
frente a él ciertos prejuicios construidos a partir de opiniones ajenas, porque
digamos que de Estambul sabía muy poco -que solía ser Constantinopla y creo que no voy más allá-, y conocía aún menos sobre los
turcos. Así estaba, frente a casi setecientas temibles páginas de cultura e
historia otomana contada por el ganador del nobel, indeciso, hasta que,
armándome de coraje, me embarqué en la aventura que ofrecía Pamuk. Solo resta
decir que El libro negro es uno de
los mejores libros que he leído en la vida. Es perfecto. Uno de esos libros que
capítulo a capítulo lo van obligando a uno a detener la lectura y a quedarse
mirando al techo, o al cielo, o a donde sea, repitiéndose no sé qué palabras que
no alcanzan a describir lo que se siente.
Hay
libros que dejan de ser libros para convertirse en parte de la historia
personal de cada uno de nosotros, que son capaces de abrir un nuevo camino en
todo este viaje multiforme que llamamos literatura.
Pero
bueno, volvamos a cuando me tropecé con El
libro negro mientras limpiaba mi habitación. Lo primero que pensé fue en la
posibilidad de haber renunciado a su lectura por culpa del miedo y la desidia que
sentí la primera vez que estuve frente a él. Qué lamentable hubiera sido pasar
de largo frente a algo que significó tanto para mí tan solo por no querer
arriesgarme.
Por
estos días mi apetito lector ha estado metido en un pozo de dudas que yo mismo
no soy capaz de responder, y es que leer ha dejado de ser ese chorro de agua
fría y fresca que me llena de ganas, rebusco entre las páginas y no consigo
aquella pasión de antaño. Qué vacío el de aquellos que, frente a la literatura,
no sienten nada. Pero no culpo a los libros ni me culpo a mí.
Entonces
recuerdo la sorpresa que me llevé con el libro de Pamuk, y ese sentimiento de
nostalgia, esa sonrisa cuando recuerdo lo que leí en él, es la mejor fórmula
para espantar las dudas. Hay que entender que no todos los libros que leamos
nos gustarán, y es que no todos los mundos ahí escondidos significan algo para nosotros.
Pero hay libros que sí, hay libros que nos quitarán el aliento, y por esas
ocasiones quizá constantes, quizá eventuales, en las que no puedes dejar de
leer alguna historia, en las que te desvelas por saber qué pasará en la línea
siguiente, vale la pena arriesgarse a abrir un libro nuevo, no importa cuál sea
el resultado, porque al renunciar podríamos estarnos perdiendo de páginas en
las que veremos reflejada alguna chispa de nuestra vida, de páginas que nos
darán respuesta a quién sabe qué pregunta disparatada o que le pondrán nombre
una sensación extraña que nos viene pellizcando la piel. Vale la pena seguir
leyendo.
Hay
libros malos que dejan un sabor acartonado en el paladar, que dejan la cabeza como
recién salida de una resaca tremenda, que provoca tirar por la ventana del
autobús, libros malos, malísimos, que están esperando la oportunidad para
lanzarse sobre nosotros, pero no malos por eso que los críticos insisten en
llamar “Calidad literaria”, estilo, fondo, forma, no, nada de eso. Su maldad
consiste en que no son los indicados para calmar las ansias que estamos
sintiendo, las ansias de nuestro apetito lector, entonces prefiero decir que no
son malos, sino incorrectos. Pero no por ellos debemos privarnos de la
serenidad que nos pueden brindar las aventuras de un libro, no importa de qué,
un libro siempre será una aventura que si bien no fue escrita para nosotros, es
nuestra, y que aunque -como
es mi caso- suceda en
Estambul, pareciera ocurrir en mi mesa de noche.
Siempre
habrá un motivo con cara de libro que nos dé el empujón que necesitamos para
seguir, así es que sigamos, sigamos leyendo, por curiosidad, por ganas, por
valentía, no importa, pero tengamos por seguro que hay un libro esperándonos en
algún lugar para hacer que se detenga nuestro día entre el techo, el papel, la
vida y nosotros.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


